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Grand Slams - Australian Open - Historia

Australian Open

Historia

Escrito en el año 2016

El Abierto de Australia es el menos antiguo de los cuatro Grand Slam, pero con una historia muy cambiante. Surgido en 1905 como Campeonato de Australasia (región que comprendía a Australia y Nueva Zelanda), en 1927 pasaría a llamarse Campeonato de Australia para devenirse con el nombre ahora vigente en 1968, comienzo de la Era Abierta. Las mujeres se incorporaron a la competencia en 1922.

Siempre se disputó en césped, aunque en diferentes sedes: hasta 1971 alternó entre Melbourne, Sidney y Adelaida; aunque en los primeros años había tenido lugar también en Perth, Brisbane e incluso Nueva Zelanda. En 1972 pasó a tener lugar en Kooyong, suburbio de la ciudad de Melbourne, en el cual se mantuvo por 16 ediciones, para que en 1988 el certamen se mudara de forma definitiva a las canchas de cemento del complejo de Melbourne Park.

Melbourne Park desde arriba.

Otra de las oscilaciones que tuvo el Australian Open pasó por la fecha de su realización. En 1977 se decidió que se lleve a cabo en diciembre, y en ese mismo calendario el torneo ya se había realizado, como venía ocurriendo, en enero, por lo cual terminó habiendo dos ediciones australianas: la de comienzos de año fue para Roscoe Tanner, y la de cierre tuvo a Vitas Gerulaitis como campeón. Para 1986 se decidió que se vuelva a disputar en enero, por lo cual, con la edición de 1985 acabada un mes antes, no habría sido posible volver a jugar el torneo inmediatamente. Así fue como la cita del '86 fue suspendida y se debió a esperar hasta 1987 para la reanudación, ya otra vez como el primer Grand Slam del año.

Al haber comenzado el Abierto de Australia recién en 1905, el tenis ya tenía décadas de recorrido con los otros tres Grand Slam. Por eso ya desde la primera realización se hicieron presentes algunos jugadores estadounidenses e ingleses, y de esta manera no hubo que esperar mucho para tener al primer campeón extranjero: fue el norteamericano Fred Alexander, en 1908. Sin embargo, con clara mayoría de locales, los campeones solían ser los oceánicos. Entre ellos destacan los nombres de Anthony Wilding y Gerald Patterson, en los años 20; ambos múltiples campeones de Wimbledon que también supieron consagrarse en su tierra.

Lo cierto es que, al contrario de lo que ocurría en los otros torneos grandes, Australia no contaba con una figura totalmente dominante: el único en haber logrado un campeonato había sido James Anderson. El primer gran exponente para el país fue Jack Crawford, quien en los años 30 cosechó cuatro triunfos como doblista y como singlista. Crawford supo además conquistar las tierras de Londres y de París, y sólo le faltó el US Open para completar el Grand Slam. Es que la Segunda Guerra Mundial apareció y frenó el andar de Crawford así como también de otros como John Bromwich y Adrian Quist, una pareja ocho veces campeona que también supo tener éxitos en singles: dos para Bromwich y tres para Quist.

Jack Crawford, figura absoluta de la década del 30.

Los 30 también vieron consagrarse a grandes estrellas extranjeras como el británico Fred Perry y el estadounidense Don Budge. Un poco antes, en 1928, también el francés Jean Borotra había hecho lo propio. Cada uno, un símbolo de los otros torneos grandes: Perry en Wimbledon, Budge en el US Open y Borotra en Roland Garros. Sin embargo, la aparición de Crawford, Bromwich y Quist fue un adelanto de lo que iba a llegar más tarde. Las finales iban a tener más que nunca color australiano, y la tendencia no iba a cambiar sino hasta mediados de los 70…

Los 50 y los 60 fueron la era de Australia, no sólo en el certamen sino en todo el mundo. Por nombrar algunos: Frank Sedgman, Ken McGregor, Ken Rosewall, Lew Hoad, Neale Freaser, Ashley Cooper, Fred Stolle, Rod Laver, Roy Emerson, John Newcombe. La lista era interminable. Un jugador tras otro se sucedía. Algunos campeones se pasaban al profesionalismo y no podían disputar más el torneo, pero siempre había otros para reemplazarlos. Emerson estableció el gran récord: seis coronaciones incluyendo cinco en continuado, del '62 al '67. Hasta la cita de 1977, con Roscoe Tanner y Guillermo Vilas rompiendo la racha, todas las finales contaron con representación australiana; solamente Dick Savitt, Alex Olmedo, Arthur Ashe y Jimmy Connors, todos ellos estadounidenses, se las habían podido ingeniar para doblegar a la armada australiana y hacerse con el título.

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LEYENDAS. Rod Laver (3 títulos) y Roy Emerson (junto a Djokovic, máximo ganador con 6) levantando el trofeo de campeón.

Lo curioso es que no hubo ya otro campeón local. Mark Edmonson fue el último en 1976, y ni Pat Cash, Patrick Rafter o Lleyton Hewitt, lo mejor que dio el tenis de este país en las décadas siguientes, pudieron romper la sequía a pesar de haber triunfado en otros Majors como Wimbledon y el US Open.

En los 70, entonces, llegó el poderío estadounidense con Connors, Tanner y Gerulaitis a la cabeza. Vilas descubrió cómo el césped australiano se convertía en su mejor amigo, y terminó siendo leyenda allí: encadenó final en el '77 y bicampeonato en el '78 y '79.

Vilas luego de derrotar a John Sadri en sets corridos en la final del '79.

Luego vendrían los "supercampeones" que todos conocemos. La década del 80 tendría a los suecos Mats Wilander y Stefan Edberg como protagonistas, adueñándose de las ediciones 1983-88, y acabando en las últimas dos con la esperanza local, el mencionado Pat Cash. Edberg iba a alcanzar el último partido del certamen en tres ocasiones más, pero iba a chocar con otros grandes: Ivan Lendl y Jim Courier. Boris Becker, ya consagrado en Wimbledon y el US Open, iba a sumar dos éxitos en los 90, una década marcada por el talento de los norteamericanos especialistas en canchas rápidas: Pete Sampras y Andre Agassi, además de Courier. Agassi supo encontrar su mejor versión en el Australian Open, sobre todo entrando al nuevo siglo: a su coronación de 1995 le sumó otras tres en los años 2000, 2001 y 2003.

Edberg derrota a su compatriota Wilander en la final de 1985; ambos dominaron desde el '83 hasta el '88.

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Ivan Lendl, Boris Becker, Jim Courier y Pete Sampras; todos fueron bicampeones del torneo.

Agassi ganó en Australia sus últimos tres Grand Slam.

La era de "Los Cuatro Fantásticos" vio brillar primero a Roger Federer, pero lo de Novak Djokovic después fue implacable: seis victorias en seis cotejos finales, igualando la marca de Emerson en los sesenta. El que más lo sufrió fue Andy Murray, que sucumbió ante el serbio en cuatro de ellas, y quien es por ahora el único de los cuatro grandes del tenis actual en no haber conquistado el torneo (Rafael Nadal lo logró en 2009).